
- ¿Cómo así eres miraflorina?
- Yo soy barranquina, del mismo parque de Barranco, de esa casa donde funciona ahora el restaurante Rústica. Fue la casa de mi abuela. Allí se casó mi mamá y yo.
- Hace 75 años vivo en Miraflores. A raíz del terremoto nos vinimos acá. Hemos vivido con mis padres en Alcanfores, en Aljovín. De allí salí para casarme. Me fui a vivir a Paraguay y regreso a la calle San Martín. Compramos el departamento en Larco, para que mis hijos pudieran venir a estudiar, porque vivimos también en Talara, por los negocios de mi marido.
- ¿Qué recuerdos tienes de tus padres, de tu familia?
- Mi abuelo, José Granda San Bartolome, tenía los ojos azules más grandes y una mirada penetrante. Le gustaban los hijos mayores, los primogénitos, de los Arrarte, Tweddle. Tenía un médium, Ulises. Y cuenta esta anécdota: vino una vidente, Onofrof, y en su espectáculo, era tal la fuerza psíquica de mi abuelo, que la vidente no pudo pasar más allá de donde el estaba. Y así se lo dijo a Ulises.
- Mi papá fue Carlos Granda Pezet, primo hermano de Chabuca Granda. Ella vivía en 28 de julio con La Paz, o con Alcanfores en un departamento. Fue extraordinaria. Y su hija Teresa hace un gran trabajo por la obra de su madre.
- Y sobre nuestro distrito ¿qué me puedes contar?
De Miraflores ¿qué te puedo decir? Me da pena que destruyan las casonas. Ahora todo es muy comercial. Yo conozco a Jorge de toda la vida, porque su mamá ha sido mi compañera de clase y hemos sido amigas siempre. Hemos pasado fines de semana en Bujama con los papás del alcalde.
Han quitado el espacio para los estacionamientos y han hecho veredas de muchos metros de ancho sin pensar en los vecinos que ocupamos la avenida Larco. A mi hija quisieron ponerle una multa. Por mí, por ejemplo, un municipal ve que un carro quiere parar para que yo pueda tomar taxi, y no lo deja. Me parece absurda la ciclovía en la avenida principal de la ciudad. Un vecino salía del edificio en su automóvil y golpeó sin querer a un ciclista. Fue un problema esa vez. Y es un riesgo todos los días. Si sacaran las ciclovías sería maravilloso. Aquí al lado de mi departamento, a Julio Cillóniz, recién fallecido, le traían los balones de oxígeno y no dejaban al camión con los tanques detenerse, o a la ambulancia no la dejaban entrar, por la ciclovía. Los servicios de taxi quieren que yo camine hasta la esquina, porque no los dejan parar. Los taxis conocidos se meten al garaje. Me han restringido las facilidades de desplazamiento.
El representante de nuestro edificio ha ido a conversar con el alcalde sobre los diferentes problemas que tenemos, pero no hay cambios. Ni lo han tomado en cuenta. En el municipio yo prefiero conversar con Ana María Gotuzzo. Jorge me hizo esperar mucho la vez que fui. En mis narices pasaba gente que llegó después que yo y cuando me iba, corrió a buscarme… Eso no se hace.
Cuando he tenido que salir en silla de ruedas, he notado que están muy mal hechas las veredas, porque ponen piedritas en las bajadas.
Nos hemos quejado de varios asuntos. Uno de los últimos ha sido por el muladar en que se ha convertido el local que colinda con el hotel de Benavides con Colón, usado como depósito. Los del municipio vinieron a mi departamento para observar desde allí, le pusieron la multa al hotel, hicieron tapar ese muladar con una tela verde, pero no solucionaron el problema.
Yo tengo otra idea de lo que debe ser un alcalde. Debe estar para servir. Que no tome en cuenta lo que pienso: le dejo mi departamento un fin de semana. Cualquier cantidad de personal del municipio en las cuadras de Benavides con Larco durante el día. A partir de las 11 pm, no hay nadie. Es un abandono. Cada cual toca más alto la bocina. El personal del municipio brilla por su ausencia; deberían evitar la bulla que hacen y los pleitos en la calle; unos escándalos de la gente que va a las discotecas, pero no hay un solo servidor del municipio y nos hemos ido a quejar, pero no nos toman en cuenta.
- ¿Cómo te sientes acá?
- No cambio Miraflores por nada. Porque me parece lindo, me siento como en mi propia casa. Sus parques y sus calles me gustan.