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Guillermo Ruiz Guevara

Educador y político

Publicado: 2015-08-20
Guillermo es un profesional lleno de anécdotas, responsable en su decir y hacer. Serio pero a la vez con sentido del humor y conciliador. Reflexivo y pausado, muestra gran actividad y entrega en su quehacer.  Orgulloso de su familia.

¿Cómo así eres miraflorino?
Mis padres me trajeron a Miraflores cuando tenía un año de edad, en 1954. Viví en la calle Piura 427, aún recuerdo. Mi padre alquiló esa casa y a los 5 años, ya para 6, nos mudamos a Aviación, en el año 1958. Allí estuve hasta cumplir 21 años, en que me mudé a Porta, cuadra 7. De allí regresé a Aviación por una corta temporada. También viví en Torre Tagle y ahora estoy en la avenida del Ejército. En mis 62 años jamás abandoné Miraflores. Vivo orgulloso de mis tiempos de Miraflores, de mis amigos y de mi familia.

Guillermo Ruiz  en cafe 21 con la entrevistadora


¿Tus estudios los hiciste también en Miraflores?

La primaria sí, en el colegio San José, que quedaba en Ramón Zavala y luego se pasó a Jorge Chávez. Parte de la secundaria en el Salesiano, en Breña, los primeros tres años, y de allí, los últimos dos años los hice en el Champagnat, Promoción 37 – 1970. El San José fue traspasado a mi mamá, educadora que laboró más de treinta años para el Magisterio, y le cambió el nombre a “Nuestra Señora de la Asunción”, en 1980. 

Ingresé a San Marcos a estudiar Derecho, a comienzos de los 70 y al egresar, postulé para ser Juez de Paz No Letrado en Ancón, donde mi mamá tenía una propiedad alquilada. De esa época me precio de aportar la iniciativa para determinar las cuantías en la competencia de la Justica de Paz, básicamente en los casos de asignación de alimentos, en base al sueldo mínimo vital. Mi profesor era el Dr. René Boggio Amat y León; le hablé sobre el asunto y me pidió el borrador. El conversó con el decano del Colegio de Abogados de Lima, quien lo puso en la carpeta del diputado por Cuzco, Caparó, de Acción Popular. El proyecto de ley se elaboró rápidamente y a la semana o dos, ya se tenía la Ley, que hasta ahora está vigente. Ejercí como Juez de Paz durante 2 años y 9 meses, porque por un lado la ley te permite hasta tres años en esa labor. Pero también porque por esa época, Ancón fue asumido por Puente Piedra. No era, tampoco, el mejor trabajo del mundo.

En 1980 fue el primer Congreso de Justicia de Paz. Lo organizamos porque considero que el Poder Judicial debe preocuparse más por esta instancia de la justicia y discutir sobre sus propios problemas para solucionarlos. En general, en el ámbito de la justicia debiera mayor intercambio de experiencias y construcción de soluciones.

Es por eso que dejé el Derecho, contra la opinión de mi madre, y en 1981 inicié estudios de Educación, en el Instituto Pedagógico Nacional de Monterrico. Es que salí del Poder Judicial convencido de que para tener una mejor justicia debemos tener mejores hombres. Fue la mejor época de mi vida. Encontré una calidad de seres humanos extraordinarios.

¿Ya estabas casado?
Sí, pero trabajé en negocios, comercio en empresas, siempre ocupado. Terminé los estudios y me dediqué de lleno a la educación. Trabajé 17 años para el Magisterio. Hacia los quince años de servicios trabajé en el colegio Guadalupe y luego me enviaron a un colegio en la Av. Dueñas, donde culminé mis actividades como profesor.
¿Qué me puedes contar de tu familia?

Tengo siete hijos y cuatro nietos. Mi hija mayor, Gabriela, es maestra, una gran maestra, que culminó sus estudios en el Instituto Pedagógico Nacional de Monterrico con las máximas notas y con honores por su trayectoria como estudiante. Hoy labora en la formación de niños y lo hace con gran compromiso profesional. 

El segundo de mis hijos, Ezequiel, es artista graduado en la Escuela Nacional de Bellas Artes, fue para España, con su esposa, allá radica y se fortalece en su profesión y en el arte de la cocina, que también estudió en Lima y ahora le da una buena ocupación en Barcelona.

El tercero, Rafael, es pastor evangélico. Eligió esta línea siendo ya mayor, estudió psicología y se dedica a la Iglesia ocupando puestos importantes.

La cuarta, Jandira, estudió Negocios Internacionales y ahora sigue un Diplomado. Labora para una empresa importadora de motos. Ingeniosa, activa, muy inquieta, ella hace importaciones desde China, es su negocio personal que va creciendo día a día.

El quinto es Gabriel, estudia Ciencias de la Comunicación. Lo noto muy identificado con sus estudios. Seguro que ya nos dará sorpresas con su desempeño. Ahora está en el segundo año de estudios y ya domina el inglés.

La sexta es Carolina, la más inquieta de mis hijos. Quizás porque aún a sus doce años todo lo ve acción y travesura, pero sana y muy responsable. Estudia el primero de secundaria y es la que más destaca en matemática en su aula.

Y la menor es Laura, termina primaria este año. Lee mucho, escribe cuentos breves, destaca en sus estudios. Quiere ser diplomática. Veremos. Ella todavía tiene un largo camino que recorrer y al juego también le dedica buenas energías.

Mis nietos son tres hijos de Gabriela, mi hija mayor. Ellos son Andrea, Carlos y Asiri, en ese orden. La mayor acaba de concluir sus estudios universitarios y ya labora en una importante empresa. El segundo, este año inició en San Marcos estudios de Educación Física, quiere ser empresario del deporte y entrenamiento personal, La tercera, está aún en el jardín. Mi cuarto nieto es hijo de Rafael, Rael. Vive en nuestros corazones y su amor siempre nos acompañará, una enfermedad lo llevó al lado del Señor, cuando ya tenía diez años.

¿Cómo te involucraste en temas de tecnología?

Por mi hermano Gustavo, él es ingeniero de sistemas, y a su invitación me involucré en el tema tecnológico. Recuerdo que las primeras computadoras que ingresan a un colegio privado fueron en 1984, en el Reina de los Ángeles, de La Molina, donde conocía a la Directora, la Dra. Elsa O´brein. Y luego, en el San Agustín, donde colaboré con el Director Pedagógico, José María Verdejo, en su proyecto de computarización. En esa época y con más colegios (el Markham, Raimondi y cerca de diez más), se hizo la Primera Mesa Redonda, que presidí, para intercambiar experiencias sobre el empleo de las computadoras en las aulas escolares. Destacó Gustavo Zapata, destacado físico- matemático-pedagogo, entre otras personalidades. 

Siendo enero de 1986, durante el gobierno de Alan García, se creó la Secretaría Nacional de Informática, que se la encargaron a Ramiro Prialé hijo. Él tuvo la gentileza de pedir que le apoye, lo que hice ad honorem, en una primera etapa. Ya en 1986 se instalaron, por primera vez, computadoras en colegios del Estado, y el primero fue el José María Eguren, de Barranco, donde había estudiado el presidente de la República.

Posteriormente nos encontramos en un Foro y allí me confió la organización de una teleconferencia con Estados Unidos y Argentina, sobre estos temas informáticos y educación, la primera de su tipo en Perú. En tres meses se organizó en el auditorio de Petro Perú, siendo un éxito la convocatoria y los logros que se difundieron para esa fecha.

Con el resultado de esta actividad, Ramiro Prialé me ofreció la Dirección Técnica de la Secretaría Nacional, que asumí en enero de 1988, y me quedé hasta el final de ese gobierno. Con la renuncia de Prialé, en febrero de 1989, me hice cargo interinamente, porque había un compromiso de mi parte.

Luego, como el 30 de abril del 90 vencía el plazo para dar las normas de descentralización en el país, desde una Comisión que estaba a cargo de Luis Bedoya Vélez, desde esta, para mi sorpresa, por Fe de Erratas se creó el Instituto Nacional de Estadística e Informática, sobre la base del INE, transfiriendo al personal, equipamiento y acervo documentario de la Secretaría Nacional de Informática. Cuando les hago ver el error que implicaba supeditar el desarrollo de la informática del Estado a la Presidencia del Consejo de Ministros, para esa época, me respondieron que no se podía con otra Fe de Erratas, corregir la anterior… Y así fui el primer Subjefe de Informática, encargado, en el INEI. Pero el ambiente político que se generó con el cambio de gobierno no era para mí y me fui durante el primer año. Lo bueno de esa etapa fue una gran amistad que se forjó con Félix Murillo, quién era el jefe de dicha institución.

¿Cómo llegas a Siempre Unidos?

Era el 2008 y en el distrito de Los Olivos tenían el proyecto “Escuela Digital Municipal”, que buscaba difundir conceptos sobre el uso del internet, las cabinas, las computadoras, etc., con los alumnos y la población. En base a la experiencia que gané en Miraflores, durante la gestión de Fernando Andrade, mediante el programa de alfabetización digital, lo repliqué en Los Olivos. Así instalé el primer canal de televisión por internet en el país, con producción continua de contenidos hechos por estudiantes de colegios, era el 2008. 

Allí, en Los Olivos conocí a Felipe Castillo, médico y alcalde. Hicimos amistad y en el 2010 acepté postular por Miraflores, aunque inicié la campaña muy tarde. Actualmente represento a este partido en el Foro del Acuerdo Nacional y soy Secretario General de la base de Miraflores.

¿Cómo te sientes identificado con nuestro distrito?
Mis hijos y nietos viven en Miraflores. Pienso que si no actúas en beneficio de tu comunidad, eres un irresponsable con la historia. Se debe ejercer la ciudadanía. Que mañana no nos digan nuestros hijos que no hicimos nada por ellos. El problema es que las necesidades del día a día te absorben y tus preocupaciones te toman tiempo y no queda mucho para la vida política.
¿Qué piensas sobre los estacionamientos subterráneos en el parque central?

No se puede enajenar el poco verde que tenemos. Primero, tal proyecto fue un error administrativo, de papeles, de planos, entonces no se podía exigir mucho. Ahora, que han colocado las paredes de metal, han cometido un error político evidente que sí se puede y debe enfrentar. Han puesto en riesgo a la población católica que al salir de la Iglesia se encuentra con un espacio breve para desplazarse, ¿Qué ocurriría si tuvieran que salir en tropel ante un evento telúrico? Observo la necesidad de buscar el apoyo de la comunidad judía y árabe. Pues, por ejemplo, estoy seguro que ellos no aceptarían poner en riesgo sus sinagogas y mezquitas si les pusieran tales muros de metal a escasos metros de las puertas de sus templos. Lo que hace Muñoz alrededor del templo de la Iglesia católica de Miraflores merece todo nuestro rechazo.  

Y desde la alcaldía de Miraflores, en el ámbito de educación y cultura no se está construyendo al ciudadano del futuro. El vecino que convive en nuestro espacio geográfico no se relaciona, no se construye comunidad, común unión de los vecinos. Esto es culpa de aquellas autoridades que no están interesadas en la vida cotidiana de la gente que los eligió. Y una Municipalidad justamente es eso lo que debe hacer, primero que nada.


Escrito por

Ana María Escudero

Licenciada en Sociología, miraflorina de toda la vida, interesada en temas vecinales y políticos, deseosa de comunicar sobre ser miraflorino


Publicado en

Miraflorinos de Siempre

Este blog busca crear una comunidad donde los vecinos miraflorinos de siempre puedan compartir sus experiencias de vida y se proyecten.