Cuánta necesidad de reconocimiento y aprobación en tantísima gente que protesta en las calles de Lima y otras ciudades de nuestro país con motivo de las elecciones presidenciales en su segunda vuelta. Los resultados aún no se conocen, a pesar de que han pasado siete días de la fecha de votación. Algunos dicen que ya ganó el candidato; otros sostienen que al haber impugnaciones, observaciones y nulidades, que abarca miles de votos, debe hacerse el análisis exhaustivo de las actas cuestionadas para que la verdad electoral salga a la luz. Y hay mucha presión.

¿Seremos capaces de mantener la calma y aportar a la paz en nuestro país, mientras primero las autoridades se comportan a la altura de la situación y los ciudadanos capaces colaboran en el esclarecimiento de este entrevero? Pregunto así porque si estamos con la incertidumbre que genera tantas marchas, es porque las autoridades no han cumplido su deber de manera adecuada. Esta actitud que propongo guardar debería ser el reflejo de la confianza que tenemos en la posición que asumimos, sin necesidad de injuriarnos mutuamente.